La mejor manera de aprender albanés no es con libros de texto. Es sentándose en un café del barrio, escuchando conversaciones y dándose cuenta de que una misma palabra puede significar cinco cosas diferentes según quién la diga.
Una generación que a menudo se describía como pasiva demostró estar dispuesta a defender cuestiones que van más allá de la política cotidiana: la naturaleza, la dignidad, la transparencia y el futuro del país.
“Hace poco me he enamorado de Berat. En concreto de los albergues del castillo. La hospitalidad, la tranquilidad y la comida tradicional lo han convertido en uno de mis lugares favoritos”. Más